Historia de la Fundación

Dentro de un plan a gran escala de construir bastiones militares que defendieran la frontera de la Sonsierra del Antiguo Reino, está la de la creación de una  fortaleza. Es en 1.219 cuando Sancho VII el Fuerte decide fundar oficialmente la villa concediéndole el Fuero  del Privilegio del Águila. Las aldeas de alrededor pronto se instalaron en el interior de las nuevas murallas que estaban provistas de fuertes murallas con cuatro puertas de entrada, castillo y dos iglesias defensivas.

Se trataba de reforzar la frontera con Castilla junto a la divisoria del Ebro y potenciar una ruta comercial, muy transitada desde antiguo como paso de invasiones y tránsito de peregrinos hacia Compostela. La primera piedra se colocó el 1 de febrero en el portal de San Felices.

El recinto constaba de torreones unidos por muralla y de cuatro portales; San Felices, Solana, Santa María y Estella. Tanto el castillo como las iglesias de San Pedro hacia el oeste, y de Santa María hacia el este, se situaron en puntos clave. El plano era similar a un campamento romano, un rectángulo algo irregular con una vía principal, la Rúa Mayor, y otra transversal que abocan a los portales. El llamado “Fuero del Águila”, fechado en abril de 1219, estimuló la afluencia hacia la nueva villa de la mayor parte de la población de las aldeas circundantes de Longar, Tidón, Perezuelas, Cuevas, Piedrafita, Soto, Cornava y Goraño. En dicho fuero, derivado del de Logroño a través del modelo aplicado a Laguardia, se reglamentan las relaciones de los vecinos con el poder monárquico, se les libra de toda carga onerosa, se les concede libertad de venta y posesión de bienes y el disfrute de los aprovechamientos de los bienes comunales. Se les dotó de alcalde propio y la facultad de elección de diez jurados, representantes de las aldeas antedichas más los de Aras y Bargota. Pronto se alojó dentro de los muros una población heterogénea, infanzones, francos y labradores, clérigos y judíos.