Historia

El Hipogeo de Longar, un enterramiento colectivo de hace cuatro mil años.

Existen indicios de la presencia humana en la zona desde el Paleolítico Inferior (200.000 años a.C.), como lo demuestran diversos hallazgos arqueológicos (hachas pulimentadas, bifaces, raederas, utensilios de sílex, hasta huesos del desaparecido elefante “Elephas antiquus”).

Ya en el Neolítico, el hombre nómada descubre la agricultura y comienza a domesticar animales, desarrolla una conciencia espiritual y utiliza sepulcros subterráneos para enterrar a sus difuntos. Prueba de ello es el monumento más antiguo que se conserva, el Hipogeo de Longar, una cámara sepulcral datada entre el 2850 y el 2500 a.C. y que ha llegado intacta hasta nuestros días. Situada en el “Alto de los Bojes” a unos 9 de Viana en dirección norte.

El poblado celtíbero de la Custodia, que acogió a centroeuropeos, hacia el año 600 a.C. merece especial atención al proporcionar téseras de hospitalidad con inscripciones ibéricas que son los primeros textos que se conocen en la Comunidad Foral de Navarra. Algunos historiadores lo identifican con Uarakos, la capital de los berones célticos, predecesora de la romana Vareia y que fue destruida en las guerras sertorianas entre Pompeyo y Sertorio (80 – 72 a.C.)

La iglesia románica de San Martín de Tidón, hoy ermita.A partir del siglo I, el territorio vianés se romanizó intensamente gracias al reparto de tierras a los veteranos de las campañas militares del ejército romano (algunos de ellos mercenarios nativos) y a algunos colonos. Se debió organizar y dirigir desde Vareia, el centro más importante, a raíz de la estancia de la Legio IV Macedónica. Estas villas se asentaron en suelos muy fértiles, cerca de riachuelos y del Ebro, y cerca de vías de comunicación, como la calzada Pompaelo – Vareia y Valle del Ebro. Las numerosas villas situadas en zonas agrícolas para el cultivo del trigo, la vid y el olivo, que con el paso de los años dieron lugar a pequeñas y numerosas aldeas medievales, cuyas iglesias románicas consideradas hoy ermitas, han llegado hasta nuestros días.

Fuero del Águila, concedido a Viana por Sancho VII Pero fue el rey navarro Sancho VII “El Fuerte” en 1219 quien para asegurar la frontera de la Sonsierra del Antiguo Reino de Navarra, decidió crear una fortaleza que defendiera sus posesiones frente al Reino de Castilla. Asimismo, convenía abrir una ruta comercial y tener un enclave en el Camino de Santiago hacia Compostela. Pero la nueva población, fortificada por murallas, cuatro portales, dos iglesias-fuertes y un castillo, necesitaba gente que la mantuviera en época de paz y la defendiera en época de guerra. Por ello le concedió a la nueva villa el Fuero del “Privilegio del Águila” (fechado en Tudela en abril de ese mismo año y conservado en el archivo municipal) para incentivar y congregar en ella a los vecinos de las aldeas circundantes.

El Camino Francés o de Santiago, cambia por entonces de trazado para pasar ahora por la nueva villa. Los peregrinos disponían de numerosos hospitales donde cobijarse, alimentarse y poder descansar: San Julián, La Alberguería (a los pies de la villa), Santa Catalina, Nuestra Señora de Gracia (dentro de la villa) y en dirección a Logroño los frailes benedictinos y judíos de Torreviento y a los Trinitarios y Encomidenda de Roncesvalles en Cuevas.

Una de las mayores glorias históricas para la villa fue la institución del Principado de Viana por Principe de VianaCarlos III “el Noble”, para su nieto Carlos, hijo de Blanca de Navarra y de Juan II de Aragón, nacido en 1421 en Peñafiel, mediante un documento fechado en Tudela el 20 de enero de 1423. Comprendía una serie de villas, castillos y rentas para honor y digno mantenimiento del heredero del Reino. El título de Príncipe de Viana lo llevaron los primogénitos de los reyes navarros. En la actualidad el título de Príncipe de Viana lo ostentan Don Felipe de Borbón y Grecia y Doña Leticia Ortiz Rocasolano.

Fueron muchas las ocasiones en la que por entonces villa sufrió el asedio y acoso de las tropas castellanas, por ello en 1467 la reina Doña Leonor premió su lealtad al Reino de Navarra concediéndole el título de “Muy Noble y Muy Leal”.

En 1507 en plena guerra entre el conde de Lerín y don Juan de Labrit, muere en Viana en una emboscada César Borgia, hijo del papa Alejando VI, cardenal, príncipe renacentista y Generalísimo de los ejércitos de Navarra y Pontificios, quien inspiró a Maquiavelo para redactar “El Príncipe”. Una lápida de mármol situada frente a la iglesia de Santa María nos recuerda su muerte el 11 de marzo.

La capitulación de Pamplona el 25 de julio de 1512 ante las tropas castellanas y la anexión de Navarra, obligó a Viana a seguir los mismos pasos el 15 de agosto de 1512. En 1515, por orden del cardenal Cisneros, el castillo y sus aldeas fueron incorporadas al Corregimiento de Logroño, hasta 1523 cuando el emperador Carlos I la reintegró de nuevo al Reino de Navarra.

Entre los siglos XVI y XVII, Viana vive una época de florecimiento y prosperidad económica, gracias en parte a la buena agricultura y las grandes producciones de vino. Dicha prosperidad se refleja en la construcción de numerosos edificios civiles y religiosos de estilo renacentista y barroco. Resurgen las clases nobles, cuyos hijos medianos y pequeños debido al sistema de mayorazgo, desempeñan altos e importantes puestos como militares o religiosos en la Corte y en Ultramar. Se adornan las fachadas con imponentes escudos heráldicos y se realizan importantes reformas de ampliación en ambas parroquias.Santa María Magdalena

Un 22 de julio de 1599 en plena peste, los ciudadanos eligen como patrona a Santa María Magdalena debido a que ese día nadie murió por dicha plaga.

En 1630, el rey Felipe IV concede a Viana el Título de Ciudad , además se compra el castillo y Casa Real, las murallas y el Soto Galindo. En total se pagan 28.000 ducados de plata.

El 2 de junio de 1808, los vecinos solicitaron armas para defender al rey Fernando VII y la Sagrada Religión Católica. Pocos días después las tropas Napoleónicas toman la ciudad instalando su cuartel general en la estratégica iglesia de San Pedro. La ciudad sufrió los desmanes de las tropas francesas, que obligaron a los vecinos a entregar gran cantidad de víveres y sumas de dinero, pero también los propios de guerrilleros locales como Juan Hernández “el Pelao” o “El Tuerto” quien debido a sus fechorías fue declarado por el Ayuntamiento como “monstruo de la Humanidad”.

El 9 de octubre de 1818, nace en Viana Francisco Navarro Villoslada, el escritor romántico navarro más ilustre.

Las Guerras Carlistas (1832-1839) y (1872-1875) hacen del siglo XIX un siglo fatal para Viana, al encontrarse en medio del foco carlista de Estella y el liberal de Logroño. La ciudad sufre las embestidas de ambos bandos, se confisca la orfebrería y plata de las iglesias para comprar alimentos para la guarnición establecida, se bombardea la ciudad, se destruyen las vidrieras de los templos y se daña definitivamente la iglesia-fuerte de San Pedro que se derrumbaría unos años más tarde. El 16 de junio de 1875 se celebra en el campo de La Alberguería, a los pies de la ciudad un importante canje de prisioneros.

En 1893 en Viana, como en otras ciudades navarras, se produce un levantamiento popular como protesta a la Ley de Presupuestos creada por el ministro de hacienda Germán Gamazo, que pretendía hacer desaparecer las peculiaridades contributivas del Viejo Reino. De aquí surgió la denominación de “Plaza de los Fueros” en tantas localidades navarras.

A principio del siglo XX una plaga de filoxera dificultó la recuperación económica. La guerra civil y la fuerte emigración a las grandes ciudades hace mermar la población. En 1964 el Programa de Promoción industrial de Navarra, facilita la instalación de numerosas empresas.

Actualmente Viana goza de un próspero presente con una agricultura renovada y una floreciente industria ubicada en tres polígonos donde se sitúan más de 70 empresas. Además de un importante Centro Comercial. Bien dotada de servicios sociales, deportivos y culturales, destacan la construcción de la Residencia de Ancianos y Hogar del Jubilado, el Centro de Salud, el Polideportivo, el Albergue de Peregrinos, la Casa de Cultura

Poco llevamos del siglo XXI, pero se puede hablar de florecimiento socieconómico. Tanto el sector público y el privado está consiguiendo recuperar gran parte del patrimonio vianés. Se han realizado algunas mejoras sociales como la Guardería Municipal, el Complejo Deportivo y Balneario “Príncipes de Viana” o el Centro Cutural Navarro Villoslada.

El respeto, la protección y la rehabilitación del Casco Antiguo, junto a la restauración de murallas y el embellecimiento de paseos está logrando que poco a poco se recupere el esplendor y la elegancia que tuvo la ciudad en siglos anteriores.