CONVENTO DE SAN FRANCISCO

abril 10, 2014

El Convento de San Francisco o de San Juan del Ramo, está situado al norte de Viana.

Las obras del convento e iglesia comenzaron el 1 de marzo de 1642 hasta 1677 bajo la dirección de Lorenzo González de Saseta y Santiago y Juan de Raón. Fueron los frailes franciscanos quienes bajaron a vivir a la ciudad desde la aldea de Soto, hoy jurisdicción de Aras, en el primer tercio del siglo XVII. Allí habían vivido en una iglesia dedicada a San Juan, hoy en ruinas, fundada por el Príncipe de Viana en 1440.

El convento de San Francisco o San Juan del Ramo

Al principio se llamó San Juan Bautista o San Juan del Ramo, en memoria del primitivo convento, pero el pueblo pronto comenzó a llamarle San Francisco, como se le conoce hoy. En 1682 se construyó el pozo del claustro. El 26 de septiembre de 1677 se hizo la traslación y bendición, asistiendo diversas autoridades.

Arquitectura

La iglesia, trazada por fray Pedro Uruela, tiene planta de cruz latina con crucero y cabecera cuadrada. La nave es de cuatro tramos con bóveda de medio cañón y cúpula sobre el crucero, y a ella se abren capillas cuadradas entre los contrafuertes con bóvedas de aristas o cúpulas. A los pies se levanta el coro, y junto a la cabecera, la sacristía.

La fachada, de piedra sillar, sigue un modelo conventual muy difundido. Consiste en un muro plano de dos cuerpos y frontón triangular, el primero de ellos con pitastras adosadas que enrnarcan puerta de medio punto y a los lados puertas adinteladas. El segundo cuerpo va provisto de aletones y de hornacina central. Todos los remates se adornan con bolas. El claustro, adosado a la iglesia por el norte, de planta cuadrada, muestra un primer cuerpo de piedra, con arcos de medio punto cegados, y un segundo cuerpo de ladrillo.

En una lápida en la fachada se puede ver la dedicatoria de la ciudad de Viana a Sor Simona Oroz y Mina, Hija Benemérita de la localidad, cuyos restos descansan en el interior del mismo.

Una corona real encima del escudo de la Orden Seráfica ostenta la puerta del covento.

Son importantes las labores pictóricas sobre lienzo y muro que, distribuidas por las capillas y el presbiterio, imitan retablos de madera de gran pompa barroca. Sobresalen los de la Virgen de Guadalupe, Nuestra Señora del Pilar y San Francisco de Asís, y fueron realizados durante la segunda mitad del siglo XVII. Los retablos de madera pertenecen a diversas épocas, y algunos de ellos proceden de la desaparecida parroquia de San Pedro. Un retablo neoclásico ocupa el Presbiterio y procede de la parroquia de San Pedro. Asimismo, están depositados en esta iglesia los pasos profesionales de la cofradía de la Veracruz, que hasta no hace muchos años ocuparon la basílica de la Soledad.

Altar proveniente de la derruida Iglesia de San Pedro

Tareas y funciones

Una tarea importante fue la enseñanza. Se impartían cursos de Artes, hubo cátedra de Teología y de Moral y su biblioteca llegó a ser muy importante. Asistían espiritualmente a los enfermos y pobres del Hospital de Nuestra Señora de Gracia, y eran solicitados como predicadores no sólo en la ciudad sino en toda la comarca.

Después de una historia gloriosa, su comunidad franciscana entró en crisis durante la Francesada, por decreto de José Bonaparte el 18 de agosto de 1809, quien suprimió las órdenes monacales y clérigos regulares, confiscando sus bienes. Parte de sus religiosos se pasaron al clero secular, quedándose en la propia ciudad. El convento se destinó a cuartel de las tropas francesas, y sus objetos de plata y algunos cuadros fueron víctimas de la avaricia y de la anarquía de los guerrilleros. Después de la guerra napoleónica, los religiosos volvieron a su antigua morada, salvándose de las leyes supresoras de conventos de 1829 por tener más de 12 profesores y ejercer una misión utilitaria.

La comunidad se reorganizó, en 1829. En la Primera Guerra Carlista al ser la ciudad plaza liberal fortificada, por temor a represalias, 16 religiosos de ideales carlistas huyeron el 5 de septiembre de 1864. Este hecho motivó al general Quesada mandar cerrar el convento. El convento se utilizó como cuartel, y tras la Desamortización de 1835 el Estado lo cedió al Municipio para hospital militar y dos años más tarde para escuelas.

Desde 1858 lo ocupan las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que lo dedicarían a escuelas para párvulos, Graduadas para niñas, Escuela para empleadas de hogar, Colegio de Enseñanza media con internado, Escuela Apostólica para futuras Hijas de la Caridad, Santo Hospital con 25 camas y Casa de Misericordia para ancianos. En 1983 el edificio fue totalmente remodelado, y en la actualidad es residencia municipal de ancianos dirigida por dicho Instituto religioso.


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